El coche – ¿un producto ecológico?

Hay que admitir, un coche – a ser posible en la mismísima entrada de nuestra casa – no debe faltar en nuestra vida. En la gran mayoría de los casos ya no es ningún signo de prestigio social sino meramente un medio de moverse cómodamente del punta A al punto B y una herramienta de transporte. El pensamiento de los consumidores solía centrarse primeramente en sus ventajas personales, en su comodidad sin perder un solo momento para reflexionar sobre el posible daño causado al medio ambiente de no prescindir ya casi nunca del coche.

Para proteger el medio ambiente, nuestro entorno, lo más eficaz y también más saludable para nuestra salud sería desplazarnos caminando o usando una bicicleta. Pero esto no siempre es posible y solo realizable en trayectos cortos.

Entonces no hay más remedio que pensar en el uso del coche más ecológicamente posible y por ejemplo, apagar el motor en el momento de cargar o descargar objetos del maletero, apagar el motor esperando a un amigo, apagar el motor en la espera delante de una barrera bajada porque pasa un tren….

Los coches mismos hoy en día ya vienen equipados con dispositivos para reducir emisiones. Además hay cada vez más coches con un consumo de carburante muy reducido tanto en el caso de motores de gasolina como de diésel. Existen ya vehículos de carburante diésel que solo gastan 3,6 litros de carburante en un trayecto de 100 km. Además suele haber ayudas o sea subvenciones en el momento de decidirse para la compra de un coche nuevo de bajo consumo. Tampoco no se debe olvidar que adquirir un coche de estas características, el precio en caso de una re-venta sigue muy competitivo en el mercado de los coches de segunda mano.

También se puede optar por comprar un coche que funcione con gas: LPG es un subproducto de las refinerías de petróleo. Estos son moléculas de carbono de cadena larga, que producen mucho CO2 cuando se queman, pero eEl gas natural es mejor para el medio ambiente. Gas natural no es otra cosa que el metano (químicamente CH4). Se lo compra por kilogramos. Comparando el mismo coche en versión de motor normal de gasolina y versión de motor de gas, uno recorre con el coche a gas por el mismo importe de reponer el doble de trayecto, en otras palabras: se repone por la mitad de precio.