La Leche, un alimento controvertido

La leche es uno de los productos alimenticios mas polémicos de la dieta occidental. Mientras orientales y africanos la utilizan esencialmente como purgante, en la sociedad occidental la gente acostumbra a tomarla a diario durante toda su vida. Si observamos la naturaleza, nos daremos cuenta de que los animales se alimentan exclusivamente de leche hasta el momento del destete. Al llegar la madurez, la desaparición de la lactasa (la enzima que permite digerir la leche en el organismo humano) demuestra a las claras que las personas adultas no tienen mas necesidad de leche que los monos o los leones.

En segundo lugar, conviene considerar que la leche es un alimento proteínico completo cuando se consume al natural y que contiene grasa, lo que significa que combina mal con cualquier alimento, salvo con ella misma.

Por tanto, no se debe beber para acompañar las comidas, ya que se cuaja al llegar al estomago e impide que los jugos gástricos actúen de forma adecuada, lo que retrasa la digestión.

En la actualidad, la leche se ha vuelto mas difícil de digerir a causa de la practica generalizada de la pasteurización, que destruye todas sus enzimas naturales y altera sus proteínas. La leche al natural contiene dos enzimas activas (lactasa y lipasa) que posibilitan su digestión.

Sin embargo, la pasteurizada no puede ser digerida de forma correcta por los adultos. Incluso los estómagos infantiles encuentran dificultades para procesarla, como demuestran los cólicos, erupciones, problemas respiratorios, gases y otras afecciones frecuentes en los bebes alimentados con biberón.

Un estudio realizado durante diez anos por el doctor Francis M. Pottenger en el segundo tercio del siglo XX revelo que los gatos alimentados con leche natural se mantenían sanos, activos y alerta durante toda su vida, mientras que los que ingerían leche pasteurizada se volvían inquietos, confusos y vulnerables a gran numero de enfermedades degenerativas crónicas que normalmente se relacionan con el ser humano, como dolencias cardiacas, renales y tiroideas, problemas respiratorios, perdida de dientes, fragilidad de los huesos o inflamación hepática.

Pero lo que mas sorprendió a Pottenger fue lo que sucedía a la segunda y tercera generación. Los primeros descendientes del grupo de consumidores de leche pasteurizada nacieron con mala dentadura y huesos pequeños y débiles, síntomas evidentes de un déficit de calcio que indicaba, a su vez, una mala absorción del calcio de ese tipo de leche. Por su parte, los hijos de los gatos que ingerían leche al natural nacieron tan sanos como sus progenitores. Muchos de los gatitos de la tercera generación “pasteurizada” nacieron muertos y los que sobrevivieron eran todos estériles e incapaces de reproducirse.

A pesar de la existencia de numerosas pruebas científicas a favor de la leche al natural, su venta está prohibida en la mayoría de los países. A la industria lechera le resulta más rentable pasteurizar la leche para prolongar su tiempo de vida en los comercios y exterminar algunos gérmenes peligrosos.

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  1. Romy Edith Ocampo Rábago 23/09/2016