La agricultura orgánica prospera en los suburbios sudamericanos

Todos conocemos las dificultades por las que pasan las personas que viven en los barrios pobres, a las afueras de las ciudades sudamericanas, desde Buenos Aires a las favelas brasileñas. Ciudades muy grandes en las que hay un gran contraste entre barrios financieros, con empresas que empiezan a despuntar, y suburbios a las afueras, donde las familias con menos recursos viven como pueden, en casas prefabricadas y de precaria construcción. Muchas han sido las iniciativas para hacer prosperar estos barrios, y últimamente está destacando una que toca de lleno la temática de este blog: la agricultura orgánica.

En nuestra mente siempre tenemos la idea de la agricultura como algo relacionado siempre con el campo, con grandes extensiones de plantación de cualquier vegetal o incluso de árboles, para lo que se necesita mucho espacio. Sin embargo, en estos suburbios la agricultura urbana prospera en jardines, plazas e incluso pequeños descampados, donde los residentes en el barrio desarrollan plantaciones de alimentos orgánicos como método para subsistir en un sitio tan inhóspito como ese. Y para que no les está yendo nada mal el plan.

En países como Cuba, este tipo de agricultura ecológica a las afueras de la ciudad lleva más de dos décadas proporcionando un buen sustento a muchas familias sin recursos. De hecho, en las últimas cosechas, la producción agrícola urbana estuvo cerca de superar a la producción agrícola convencional. El modelo se ha expandido por toda Sudamérica, a las afueras de Buenos Aire, Lima, Caracas y sobre todo Brasil. El propio gobierno ha apoyado este sistema, gracias a su garantía de éxito, a lo que supone para la integración de esas familias dentro de la propia sociedad, y especialmente, a la sostenibilidad ecológica que suponen estos cultivos, algo muy importante en esos países.

Organizadas en cooperativas, estas familias han encontrado una forma sostenible y ecológica de subsistir, en unos países donde la pobreza está, tristemente a la orden del día. Un nuevo ejemplo de que este tipo de sistema de agricultura ecológica es perfectamente sostenible y puede generar beneficios.