Un chicle orgánico mejicano arrasa en ventas en Europa y Asia

El chicle orgánico Chicza es producido por indígenas en el estado mexicano de Quintana Roo, y desde allí se exporta a Europa y Asia, donde esta arrasando en ventas, y convirtiéndose en un producto muy vendido. Esto le ha valido para conseguir el Premio Nacional al Mérito Forestal de México, por contribuir a la exportación de productos del país sin dañar los bosques de la zona maya del Estado. En total son casi 60 las cooperativas que trabajan reunidas en el Consorcio Chiclero, todas ellas formadas en su mayoría por indígenas mayas de la zona, que trabajan con el chicozapote, de donde se extrae la materia prima para estos chicles.

La integración de los indígenas mayas en la producción de un chicle que se vende a nivel casi mundial es uno de los méritos que ha conseguido esta cooperativa, que ha sabido aprovechar los conocimientos de estos indígenas para elaborar un producto de calidad sin tener que dañar el medio ambiente. Además, el chicle que fabrican en estas cooperativas está logrando un éxito inusitado en Europa, por ser tan especial y distinto a los otros productos similares, ya que es totalmente natural y orgánico, y de eso pueden presumir muy pocos chicles.

La empresa social llegó a Europa con su chicle Chicza tras presentarse en la Feria de Productos Orgánicos y Naturales de Londres hace tres años, y destacar como uno de los productos revelación. Desde entonces, este chicle se distribuye en toda Europa, con un gran éxito de ventas y aceptación por parte del público. Desde ese momento, la producción se ha ido doblando año tras año, y el chicle se ha posicionado con un producto tremendamente rentable y fuerte dentro del competido mercado europeo.

Una muestra más de que los productos naturales y orgánicos pueden competir perfectamente con otros productos de dudosa procedencia, en todos los aspectos, empezando por la calidad.