Postre facilísimo de higo

A todos se nos antoja algo dulce de vez en cuando. ¿Por qué no consentirnos con un delicioso postre natural que, en lugar de hacernos engordar, nos nutra? Esto es perfectamente posible. Podemos elaborar un exquisito postre de higo en unos cuantos minutos para sorprender a nuestras visitas, compartir con nuestra pareja o, simplemente, para disfrutarlo solos en compañía de una copa de vino ecológico.

Para esta receta necesitaremos higos frescos orgánicos, mantequilla de rancho, miel pura de abeja, pistachos y yogur natural o queso mascarpone (cualquiera de los dos funciona). Primero hablaremos brevemente de las propiedades nutricionales de estos ingredientes, lo que vuelve a este postre tan nutritivo. Los higos maduros contienen una sustancia llamada cradina que los hace muy digestivos. Además son suaves laxantes, buenos diuréticos y excelentes pectorales. Son asimismo un excelente tónico para quienes realizan esfuerzos físicos o intelectuales. Por si fuera poco, poseen vitaminas A, B1, B2, B3 y C y Hierro.

La miel de abeja ecológica (algunas marcas la rebajan con jarabe de maíz, recuerda asegurarte de que es pura) nos proporciona energía; contiene sales minerales de fácil asimilación (potasio, calcio, hierro, fósforo, magnesio), vitaminas A, C, D, E, K, y las del grupo B. Los pistachos son una gran fuente de proteínas, nutrientes y fibra; gracias a esta última propiedad son ideales para regular el tránsito intestinal. Por último, el mascarpone o el yogur orgánicos neutralizan el dulce del platillo y nos aportan calcio.

Ahora sí, la receta:

Lo primero que debemos hacer es lavar los higos para quitarles la suciedad. Los secamos y los colocamos en un refractario de vidrio con el rabo hacia arriba. A continuación hacemos un corte en cruz en ellos y los abrimos un poco. En su interior pondremos un cuadrito de mantequilla, después un chorro de miel líquida –si está cristalizada basta derretirla a fuego bajo-, un puñado pequeño de pistachos picados (pueden estar ligeramente tostados) y, para finalizar, un poco de queso mascarpone o de yogur.

Tapamos nuestro refractario con papel de aluminio y lo colocamos en el horno a unos 150 grados centígrados por alrededor de 20 minutos, o hasta que veamos que están suaves y han soltado su jugo. Servimos en copas de cristal y acompañamos de un vino blanco ecológico… ¡simplemente delicioso!

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