Receta de la abuela: Pay de calabaza

Por fin llegó la temporada de las calabazas de Castilla. Grandes, redondas y anaranjadas, estos frutos no sólo sirven para decorar la entrada de nuestras casas con las ya tradicionales Jack-O’-Lanterns; con su pulpa podemos elaborar deliciosas recetas, como el pay de calabaza, consumido ampliamente por los norteamericanos.

Este pay es sumamente nutritivo, pues no contiene harina ni mantequilla; además, es 100 por ciento natural, pues tampoco contiene colorantes artificiales. Es ideal para quienes llevan una alimentación saludable, y más aún si horneamos un delicioso pay de calabaza orgánico.

Aquí en México ya aprendimos a hacerlo, y hay que decirlo: ¡nos queda delicioso! Esta receta es de las que guardan con recelo las abuelas, pero aquí vamos a compartirla. En realidad es bastante fácil, sólo se requieren un par de ingredientes, licuadora, horno, un poco de sazón y sobre todo (mucha) paciencia para esperar que llegue el otoño y que podamos comprar un par de calabazas. Pero ahora ya están aquí, así que ¡manos a la obra!

Necesitaremos:

¾ taza de azúcar mascabado (morena)
½ cdita de sal marina molida
1 taza de calabaza de castilla cruda, de cultivo ecológico
1 taza de leche evaporada
2 huevos batidos
canela en polvo
nuez moscada
jengibre molido
clavo molido

El método es simple: ponemos todos los ingredientes en una licuadora y batimos. Después, vaciamos sobre un molde redondo que tenga una costra de pay. (Para hacer esta costra, sólo necesitamos moler un paquete de galletas dulces y mezclar con un poco de mantequilla (no margarina) derretida, hasta formar una masa. Aplastamos con los dedos hasta cubrir todo el molde). Vaciamos la mezcla, que saldrá muy líquida, sobre esta costra y metemos al horno con cuidado para que no se caiga por los bordes.

Calentamos a unos 200 grados centígrados; al cabo de una hora, metemos un palillo y si sale limpio, el pay ya está listo. Podemos servir con crema batida si deseamos.