El riesgo de consumir aditivos

Están presentes en prácticamente todos los productos comerciales y, sin embargo, son todo menos inofensivos. Forman parte de nuestra alimentación diaria y ni siquiera imaginamos el daño que nos provocan.

Estos elementos sintéticos se acumulan poco a poco en el organismo; a través de dosis continuas y con el paso de los años, llegan a provocar graves daños en la salud.

Entre otros males, provocan alergias incurables, agravan los síntomas del asma, causan úlceras y hemorragias en el sistema digestivo, migrañas, hiperactividad en los niños e incluso cáncer.

Los colorantes artificiales son especialmente peligrosos. Hay que tener especial cuidado con los rojos, pues pueden generar tumores en la tiroides y daño a los cromosomas. Por su parte, los azules, verdes y amarillos son causantes de cáncer.

Asimismo, conviene evitar los alimentos adicionados con glutamato monosódico. La lista de males derivados de este potenciador de sabor es larguísima: dolor de cabeza, opresión en el tórax, lagrimeo, visión borrosa, sudoración excesiva, taquicardia, irritación de la piel, asma, glaucoma… Las mujeres son especialmente susceptibles a sus daños.

Europa, Estados Unidos y Canadá cuentan con regulaciones que protegen la salud de sus habitantes. Sin embargo, en países como México aún se permiten cualquier clase de aditivos, por lo que resulta de suma importancia ser un consumidor consciente. Si se desea llevar una alimentación saludable y, como consecuencia, una vida larga y sana, es esencial comer la mayor cantidad posible de productos orgánicos y rechazar el consumo de aditivos químicos que no hacen más que dañar la salud.

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